Muy bien, basta de tonterías y vamos al grano. Les contaré sobre este paciente que tuvo un encuentro extraño. Nunca tuvo ninguna enfermedad mental crónica. No era un loco solitario ni un vecino gruñón. Al contrario, dedicó su vida a los demás, a la sociedad y a su familia. La gente admiraba su intelecto y confiaba en su juicio. Pero muchas memorias y situaciones empezaron a tornarse confusas para él. Sentía que la sociedad que lo rodeaba estaba cambiando y no podía encajar en ella. Se aisló y encontró consuelo en la soledad. Comenzó a ahogarse cada vez más en su propia imaginación, en su propio mundo donde pudo revelar su verdadero yo.
La realidad se convirtió en un mundo tan distante del suyo. La sociedad comenzó a contradecir sus valores y sus pensamientos. Era un hombre de principios, pero se encontraba en una sociedad distorsionada. Una sociedad que era diferente de lo que él aprendió en los libros y con lo que se crió. Para ser breve, el decidió escapar y descubrió una manera de hacerlo. Algunos podrían llamarlo poco convencional, pero para él esto valió la pena intentar. Aunque no sabía que lo estaba llevando al suicidio.
Entonces, ¿quién es este paciente?